Hola!
Bien, esta será la primera entrada de nuestro blog.
En él trataré de abarcar toda clase de temas, esperando que sea un sitio para todos tipo de círculos.
En el momento en que deseen algún tema en específico, solo envíen un correo a:
naddiiy.sgg.bboonniittaa@gmail.com
y con gusto trataré de incluirlo. Y si lo desean, puedo mencionar o no su identidad, esto me lo hacen saber en su correo.
Ahora sí, comencemos..
Cristina Ferreiro
Sólo necesito un te quiero
Lentamente dobló la carta. Se la sabía ya de memoria pero, ésta, parecía atraerla como un imán una y mil veces. Suspiró y miró la ventana. Fuera, ya las sombras se apoderaban rápidamente de la luz del día y ella tembló pensando en que otra vez, dormiría sola… una vez más… la noche se metería en su casa, en su cama e intentaría ahogarla. Y justo, cuando eso ocurriese,llegaría él para salvarla. Aunque, tal vez, precisamente esa noche no vendría a tiempo y moriría sin saber la verdad… sin saber si él la quiso de veras. Y ella… Movió la cabeza de un lado para otro. ¡No, las sombras y los fantasmas no podrían vencerla… no le harían más daño! Se levantó y denuevo, guardó el papel en el cajón de sus recuerdos, con las otras cartas, con las fotos, con las flores secas… con sus pañuelos bordados llenos de lágrimas. Con aquella vida rota que jamás podría arreglar.
Llegó a casa nerviosa, esperando encontrar en el buzón una carta de él. Hacía tan solo un mes que se marchara y a ella le parecía que habían pasado veinte. Justo aquel día era su aniversario pero, no podrían celebrarlo. Intentóquitarse de la cabeza cosas desagradables… cosas que podían deprimirla. Metió la llave en la cerradura del buzón y… ¡allí estaba!. Una carta… su carta. Las escaleras las subió de dos en dos. Las manos le temblaban al querer abrir la puerta y el llavero se le cayó al suelo. Al fin pudo quitar el cerrojo y entró. Soltó el bolso y la chaqueta en la silla de la entrada y se dirigió con la correspondencia a la cocina. Siempre hacía lo mismo… siempre esa rutina: prepararse un café o una infusión y después, tranquila y metódicamente hacer sus montones: éste es el de las facturas;este otro el de la publicidad que hay que tirar; aquí van las cartas que no tienen importancia ahora mismo; y por fin, en este lado de la mesa, las cartas urgentes o que ella quería leer en ese momento: Una de su madre, que se resistiía aabandonar el correo clásico, otra de su hermana que vivía en Australia y por fin… la carta de Toni. Sonrió pensando que ya desde la cuna sus respectivas familias e incluso, quizá ellos mismos, sabían que cuando llegase el momento, se casarían. Siempre juntos: en el patio de su casa, en el parque, en la guardería, en el recreo del colegio, a la salida del instituto y después, juntos en la universidad. No, nunca se dijeron que se querían. Eso, lo daban ya por sabido. No necesitaban decírselo, aunque a ella, le hubiese gustado escuchárselo a él. Bueno, tal vez se lo dijera en la carta que tenía en las manos. Sonriendo, la abrió:
“Hola pequeña: Llevo aquí casi un mes y parece un siglo. Te echo mucho de menos y espero que tú también a mí. Lo malo es que tengo que estar aquí seis meses; lo bueno, es que ha pasado ya uno.” Eva sonrió. Sí, ella también le echaba de menos y deseaba tenerle ya allí. Más que amantes, habían sido siempre amigos, camaradas, como decía él. Suspirando volvió a la carta. “Aquí el trabajo es más duro que ahí. En la embajada hay que organizar muchas cosas de las que nadie se ha ocupado apenas. Pero ves a la gente tan necesitada, tan angustiada porcosas que ahí se podríanresolver en diez minutos y ante las que tú, aquí, te sientesimpotente para solucionar que la lucha por el ánimoes una lucha diaria. Lo malo es eso. Lo bueno, es que tengo un compañero que me está ayudando mucho.” Siempre igual. Siempre mirando lo bueno y malo de las situaciones pero buscando algo positivo en éstas. Él siempre lo hacía así… Toni, siempre miraba la botella medio llena y la botella medio vacía. Fijó de nuevo la vista en lacarta: “A él como a mí, nos preocupa toda esta gente que hace colas de varios días en la puerta de la embajada para que le rellenen un simple papel. Pero… ¡oh, nena! Perdóname. Quizá te estoy poniendo triste y lo que yo quiero es que siempre sonrías… . Intento cada noche poder contactar contigopor Internet pero, aquí, lo de Internet es casi un milagro tenerlo más de tres horas al día y, claro, ese tiempo, todo está saturado. Te escribiré pronto. No me olvides y cuídate mucho.
Toni”
Y así habían pasado tres meses más. Esperando cada día una llamada, una carta o un pequeño saludo a través del ordenador. Y después… en el quinto mes… la bomba, la muerte, la tragedia, la desaparición de su amigo, de su amante, de suconfidente… de su amor. Y ella, jamás podría decirle que le amaba y tampoco escucharía de sus labios ningún te quiero. Durante semanas tuvo laesperanza de que él apareciese en su puerta diciéndole que estaba vivo… o al menos, esperaba poder encontrar sucuerpo… un cuerpo sobre el que llorar, sobre el que desahogar su tristeza, su impotencia… su rabia. Pero eldestino o quien fuese, también le negó este consuelo.
Después gente del gobierno dándole ánimos y personas de la embajada “acompañándola en el sentimiento”. Qué cinco palabras más absurdas…. A partir de entonces, cada noche las sombras, la oscuridad se le echaba encima queriéndo aplastarla, destruirla… y cuando ella estaba ya a punto de ahogarse, él venía, le acariciaba el pelo, la cara, besaba despacio sus labios y le decía:
-Tranquila pequeña. Estoy aquí y no dejaré que nadie te haga daño. -Pero…. Pero….. tú…. Tú estás muerto. -Te quiero. Y después él siempre desaparecía y ella se despertaba con la cara mojada por las lágrimas. Y así un día yotro… Así, una noche y otra. Subió las escaleras despacio, lentamente…. Ya no había cartas que la animasen a subirlas de dos en dos…. Ya no esperaba recibir ninguna llamada, ningún correo electrónico que llegase, casi milagrosamente, a su ordenador… No, ya nadie contaba los días para volver a casa, a su casa, a su cama, a su vida… Y ella… ella se sentía vacíadurante el día y aterrorizada por la noche, hasta que llegaba él. ¿Por qué todas las noches soñaba lo mismo? ¿por qué no podía dormir sin sueños. Era tan cruel tenerle al lado, sentir sus labios fríos sobre los suyos, oir su voz diciendo: te quiero y después…. Después encontrarse con la soledad y el gran vacío.
Al entrar el teléfono comenzó a sonar. Dudó entre cogerlo y no. Al fin, encogiéndose de hombros descolgó el auricular. -¿Sí? -Hola –oyó al otro lado la voz de una mujer que parecía venir de muy lejos-
Perdone… ¿vive ahí Eva Aguado?
-Soy yo –contestó pensando en qué querrían venderle en aquella ocasión.
-Verá… No sé cómo decirle esto…. Quizá sea una locura para usted y empeore aún más su vida. No supo qué contestar. Aquella mujer parecía estar hablándole en chino o en ruso. No entendía absolutamente nada de lo que estaba diciéndole.
-Perdone pero no comprendo nada de lo que me dice. La voz del otro lado permaneció muda durante unos segundos. Pensó que la llamada se había cortado.
-Oiga, ¿sigue ahí?
-Sí, aquí estoy. Verá soy una hermana. Estoy en un hospital de Georgia, en Tiflis. Al oir esto, Eva se dejó caer lentamente en el suelo y allí, se quedó sentada sin poder decir nada. Su corazón de pronto, había empezado a latir deprisa, muy deprisa.Y ahora fue la otra mujer quién preguntó:
-¿Sigue ahí?
-Sí, aquí estoy.
-Bien, verá… Durante muchos meses hemos tenido en el hospital a un hombre del que no sabíamos ni su nombre ni de dónde era ni nada de nada. Alguien lo encontró y le dejó en la puerta del hospital sin identificación, sin nada que pudiera darnos una pista de quién era. Este hombre lleva casi ocho meses en coma y despertó esta mañana. Sólo ha dicho su nombre y su dirección. Soy la única monja española que hay en el hospital y soy la única que ha podido entenderle. Quizá usted esté esperando noticias de esta persona hace meses y…
-¡Dios mío! ¿Cómo es él?
Sus ojos… ¿son azules? Y su pelo…. Su pelo ¿es negro? Para entonces, eva sollozaba sin poder creer… sin atreverse a creer. Tal vez era aquel amigo de Toni, quizá era un compañero de su marido que quería darle un mensaje de su parte… Tal vez…. Tal vez….
¡No, no, no! ¡No podía ser! ¡Estaba soñando otra vez! ¡Las sombras no iban a esperar a la noche para venir a asfixiarla!
-Escuche. Todo el día me he estado preguntando si era bueno o malo telefonearla.Pero, pensé que debería saber lo que este hombre quiere decirla.
-¿en qué hospital está? Cogeré el primer…
-No, no haga eso. Él necesita tranquilidad y aún debe recuperarse un poco para poder hablar. Él, entra y sale de la consciencia. -Por favor… ¡necesito saber…. Necesito verle!
-La llamaré mañana. Ahora mismo el director debe estar hablando con las autoridades españolas. Quizá ellos, también se pongan encontacto con usted. Pero, leprometo que en cuanto yo sepa… en cuanto sepa el nombre del paciente….la volveré a llamar, sea la hora que sea. ¿Le parece bien?
-Estaré esperando –sollozó ella.
Al otro lado la llamada se cortó y Eva abrazó con desesperación el auricular.
¡No, no debía hacerse ilusiones! ¡aquello era una locura! ¡Toni había muerto! Pero… ¿y si…. Y si su marido estuviese vivo? Aquella noche no durmió esperando una llamada que no llegó. Al díasiguiente no pudo ir a trabajar y telefoneó para decir que estaba enferma. Pero,tampoco durante el día hubo noticias de Toni. Y entonces, comenzó a pensar que aquello, también había sido un sueño… que sólo su imaginación una vez más, había jugado con ella. El puro agotamiento físico y sobre todo, síquico,la venció, y al final, se quedó dormida tumbada en el sofá. Y esa noche las sombras no vinieron aahogarla… y él…. Tampoco acudió a su cita. Al despertar, vio que lasprimeras luces empezaban a romper la oscuridad de la noche. Y se quedó allí, sin querer pensar en nada ni en nadie. Pero eso, era imposible. De pronto,una llamada de teléfono, unos golpes en la puerta, un apresurado, primero, viaje al aeropuerto y después, a Georgia, a un hospital, a una habitación…. A una cama. Cuando entró le costó reconocer en aquel hombre a su marido pero, sí, era Toni, era su marido. Y cuando estuvo segura de ello, sus piernas se negaron a sostenerla y su mente, ya no tuvo fuerzas para seguir manteniéndola consciente. Al despertar, vio
la cara de una monja a su lado.
-Hola Eva. Nos tenía preocupados.
-¡Ah, es usted! La otra mujer sonrió.
-Sí, soy yo. Siento no haber podido telefonearla. Nos quedamos sin línea y después mis jefes y los suyos españoles, me prohibieron decírselo por teléfono. Tenían miedo de que usted se impresionara demasiado. Por lo visto, ellos tenían razón. Eva se incorporó y quiso bajar de la cama a toda prisa. Necesitaba comprobar que aquello, no había sido un sueño más. -Eh, tranquila. Vaya despacio ovolverá a marearse. Él la está esperando y si la ve pálida como está ahora, se asustará. Tómese esta especie decafé e intente comer al menos un poco. Le vendrá muy bien. -Sí, es verdad. Lo siento. Tiene usted razón. Pero comer… no puedo tragar nada.
-Inténtelo al menos. Se tomó aquellabebida que sabía a cualquier cosa menos a café. Cuando lo hizo, se sintió algo mejor. Se dirigieron a la habitación y allí estaba Toni. Sentado en la cama y mirando hacia la puerta… esperándola. Cuando Eva entró, él sonrió y alargó los brazos hacia su mujer. Ésta, se dejó caer de rodillas junto a la cama, cogiéndole las manos, acariciando su cara,acariciando sus labios. -No llores nena –dijo él atrapando con su dedo unas lágrimas que ella nisiquiera se había dado cuenta, le resbalaban por la mejilla. Compensaremos de alguna forma todos estos meses, todas estas lágrimas… todos tus tristes díass… Te lo compensaré.
-Bien –dijo Eva sonriendo- Eso espero. Pero sólo lo harás de una forma… sólo deseo de ti una cosa para ser ya del todo feliz…. Sólo necesito oirte decir una cosa sin que sea soñando. Sólo necesito oirte decir dos palabras…
Sólo necesito un te quiero.
Esta es una manera de darles la vienvenida al blog que espero les agrade.
Saludos!
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